09 mar

MENTID, MENTID, MALDITOS

“Una mentira repetida mil veces se convierte en una verdad”, parece que dijo Goebbels.
Y éso es lo que las élites económico-político-mediáticas practican a diario. La mayoría social empobrecida sufre un auténtico diluvio de falacias que van calando a través de una mas bien delgada capa de capacidad crítica.

Rajoy y sus secuaces utilizan la mentira a diario con una soltura propia de quien ha practicado mucho y de quien se sabe semi-impune. Todas, absolutamente todas las propuestas de la campaña electoral de 2011, han resultado ser mentira, desde la ley anti-aborto, abortada antes de ser presentada en Cortes, hasta la no subida de impuestos que acabó en subidas, abusivas en ciertos casos, del IVA y otros impuestos indirectos, pasando por una reforma laboral que es lo contrario de lo que Rajoy prometía muy enfáticamente en su debate televisivo con Zapatero y por recortes significativos en educación, sanidad y dependencia, negados también en el mismo debate. Tanto es así que cuando Rajoy afirma que no tocará las pensiones los jubilados nos echamos a temblar porque eso significa que las recortará.

Otra enorme mentira es el eje de la campaña electoral del PP, nueva versión del “España va bien”: “Hemos salido de la crisis”. Y se lanza el dato sobre la mesa como el que descubre un póker de ases: El PIB español ha crecido un 1,4% en 2014 y Rajoy se enorgullece de que somos el país europeo que más ha crecido. O sus asesores no saben leer o manejan fuentes esotéricas. Según las estimaciones del FMI, España no es el único país cuyo PIB ha crecido por encima del 1% . Ocho países de la zona euro han obtenido cifras iguales o superiores a España.

deuda

Y la segunda parte de la mentira es que una subida más bien escasa del PIB (valor de todos los bienes y servicios producidos por una nación en un año, descontando el valor de las materias primas y servicios necesarios para producirlos) no significa, en absoluto, que la auténtica crisis, la crisis que nos hace sufrir a la mayoría social empobrecida, mejore. Porque el contexto en el que se da ese débil repunte es una economía dominada por las finanzas (léase especulación), donde los sectores productivos están muy debilitados y son incapaces de absorber mano de obra suficiente para disminuir el paro, donde el gobierno es un administrador de la élite económica, incapaz de plantearse una política de inversiones que aumente la demanda, incapaz de aumentar sus ingresos persiguiendo el fraude fiscal de los grandes o habilitando una política fiscal progresiva. Todo lo contrario: Hacienda devuelve dinero a Apple porque ¡pobre gente! pierde dinero en nuestro país.

Mienten con el tema de la famosa “deuda pública”, debida, según los neoliberales en el gobierno, al excesivo gasto social de los Estados. ¡Ah, el Estado despilfarrador, origen de todos los males de la economía, incentivador de la holgazanería! La deuda pública que hoy ahoga a los países del Sur europeo se debe, en realidad, a los milmillonarios préstamos a la banca privada por parte de los Estados, es decir, con dinero de todos. Y, como era previsible, nadie sabe a fecha de hoy en qué condiciones (intereses, plazos de devolución, etc.) se han producido. En resumen, si los bancos pierden, los de a pie pagamos sus pérdidas; si los bancos ganan, ellos se quedan las ganancias. Redondo ¿no? Por cierto ¿no decían ustedes que el Estado no debe interferir en el mercado?

Pero, argumenta el gobierno, es que los préstamos (¿subvenciones?) a la banca van a redundar en que fluya el crédito a empresas y familias. Una vez más, mentira. Los préstamos a la banca han servido para que ésta invierta en lo que, en este capitalismo de casino, produce más beneficio: la especulación. El grifo del crédito continúa cerrado.

Estafa redonda

Más patético resulta afirmar que “la deuda hay que pagarla”, sobre todo sabiendo como sabe el gobierno que esa deuda no ha hecho más que aumentar durante su mandato hasta llegar a rozar el 100% del PIB y que es impagable. Se impone una reestructuración. Eso lo dicen muchos ilustres economistas nada sospechosos de militar como anti-sistemas. Pero, como fieles administradores del gran capital, Rajoy y sus secuaces están ahí para apretarnos el cuello un poco más y apretárselo a los griegos, no vaya a ser que cunda el mal ejemplo.

¡Mentid, mentid malditos! ¡Hasta caer exhaustos! El cielo de los consejos de administración os abrirá sus puertas.

Enrique Errando

03 / 03 / 2015

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